Despertar , abrir los ojos , mirar la belleza de la cotidianidad...
Ser feliz con los pequeñas cosas que te da el día a día, disfrutando de los juegos ,
de las tardes de entretenimiento donde los caballeros de brillante armadura,
se enfrentan a fieras bestias gigantes hechas de caramelos y arco-iris.
¿Como no acordarse de esos pequeños momentos,
en los que las miradas cómplices transmitían palabras sin necesidad
de otra cosa , mas que mirarse ? Ese momento en el que,
dos almas convergen un un solo punto para convertirse en un solo ser,
puro e inmaculado.

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