Al mirarme con esos ojos,
al hablarme sin palabras,
haces que mi corazón lata
cual primer amor de infancia.
Al regalarme todos los días,
la gracia de tenerte a mi
lado las noches frías de
invierno,
calentando mis pies,
abrazándome con tus patas
y hacerme desear que nunca
se termine ese momento adorado.

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